17 1 / 2014

"Two to twenty two feet, I’ve never experienced a more pure feeling, than that of just riding a wave. 

Finesse, Rhythm and timing. Words to live by. “ 

David Kalama. 

*frame grabs of Helio Valentim Cinematography. 

16 1 / 2014

Finalmente silencio en la playa.
La solución esta en surfear mentalmente. Sea donde sea. Compartir esta joya. Ser yo misma y vestirme de una sonrisa verdadera en cada momento. Supongo que con esa ropa se llega a cualquier sitio.
Yo ya estoy en este “sitio”. Bajo la luz grisácea de enero. No hace frío, no llueve, hay olas y poco viento. 
La perfección de compartir cada ondulación, cada día siendo un rincón de sorpresas y conversaciones interesantes. Todavía me maravillo, de este viaje inesperado al Lapurdi, de mi instinto, que esta vez ha sido perfecto. 
La suerte no se encuentra, se busca. 
Aunque a veces sea ella la que nos busca. 
Y el cruzar de estos encuentros es la magia que nos hace vivir.
Tengo suerte. El día se acaba en Lafitenia. Los pocos surfistas que quedan en el agua gritan de felicidad en cada ola. Es gris y casi no se ve, pero el Atlántico esta aqui. 
El Amor de las cosas sencillas. 
Promete-me que serás sincera contigo misma, Andrea. 
Y todo lo que hagas será lo correcto. Te salga bien o mal. 

Finalmente silencio en la playa.

La solución esta en surfear mentalmente. Sea donde sea. Compartir esta joya. Ser yo misma y vestirme de una sonrisa verdadera en cada momento. Supongo que con esa ropa se llega a cualquier sitio.

Yo ya estoy en este “sitio”. Bajo la luz grisácea de enero. No hace frío, no llueve, hay olas y poco viento. 

La perfección de compartir cada ondulación, cada día siendo un rincón de sorpresas y conversaciones interesantes. Todavía me maravillo, de este viaje inesperado al Lapurdi, de mi instinto, que esta vez ha sido perfecto. 

La suerte no se encuentra, se busca. 

Aunque a veces sea ella la que nos busca. 

Y el cruzar de estos encuentros es la magia que nos hace vivir.

Tengo suerte. El día se acaba en Lafitenia. Los pocos surfistas que quedan en el agua gritan de felicidad en cada ola. Es gris y casi no se ve, pero el Atlántico esta aqui. 

El Amor de las cosas sencillas. 

Promete-me que serás sincera contigo misma, Andrea. 

Y todo lo que hagas será lo correcto. Te salga bien o mal. 

23 12 / 2013

Carta desde Francia: 
Papá, Mamá, buenos dias por la mañana, esta vez desde Francia. 
Esta semana está siendo muy especial para mi. Sentaos que es un poco largo de explicar pero es una aventura de las guapas!
Empezaré por el principio. Os acordáis del video de Portugal? Éramos dos surfistas, Eric y yo. Eric fue el primer europeo en entrar en el WCT. Bla, bla, bla. Cuando tenía 15 años eso me habría impresionado. Ahora lo que me impresionó fue lo que me dió.
¿Cómo sabía él que me gustaría tanto lo que hace? Coge olas grandes. Monstruos de mar abierto, de aquellos que rompen sobre rocas con nombre de barco hundido. Pero los nombres de los lugares no importan. Lo que importa es él que sin conocerme me llevó a Gethary, al inside de Parlementia, que es una de esas olas que yacen en el imaginario de los surfistas porque ahi surfeaba Miki Dora.
Y cogí las olas más grandes de mi vida. No lo habría hecho si no fuera porque iba con Eric. Sabía que podía comerme todas las espumas del mundo y que él me sacaría de allí. Lo que no sabía es que sería capaz de estar ahí, de lanzarme al vacío. Las olas no eran realmente tan grandes. Bueno, para vosotros seguro que sí, me habríais matado y os hubiera dado un mal si hubiéseis visto la bahia y como el mar se deshacía en cada rincón.
Pero a mi me gustó mucho. No os puedo explicar como es abundante la belleza de estas olas.
Las personas que cogen olas grandes no lo hacen para demostrar nada, ni siquiera es por la testosterona. Es por la belleza que encuentras:
Las gotas de agua son partículas minúsculas pero se juntan en masas incongruentes para nuestra mente. Las ondulaciones creadas son siempre hermosas, forman espirales perfectas, sean pequeñas roscas mediterraneas o bombas explotando sobre una lastra a dos km de la costa. Sin embargo, la ensoñación de ver una ola de medidas tan descomunales, de volar por los aires con ella, está en el rango de la locura inhumana, pero la locura es necesaria cuando todo lo demás es estúpido.
Este hombre, Eric, me ha regalado una perspectiva del mundo que desconocía. La belleza de las cosas efímeras, del presente. Es lo más perfecto que hay.
Abrí el Caminar de Thoreau para ver qué palabras saldrian al azar:
“Mi deseo de conocimiento es intermitente, pero el de bañar mi mente en atmósferas ignoradas por mis pies es perenne y constante.” 
No tengo más palabras que escribiros. Ojalá pudiera enviaros un pequeño pedazo de la magnificiencia que mis ojos captaron en Avalanche. No puedo, no hay palabras ni nombres que encapsulen tanta fuerza ni lo que fuera que en ese momento nadara en la bahia de Gethary. Dorado y explosiones apasionadas. La calma del atardecer, la lisura de seda, el horizonte vacío. Los gritos de placer de los surfistas.
Somos animales. Y no pondré nombre a una de las pocas cosas que todavía es pura y animal. Bestial y sólida, aunque sea de agua. Lo dejaré todo en blanco porque poner nombres es apropiarse de las cosas y son las olas las que se han adueñado de mi. Casi que lloraría de emoción pero no lo haré, simplemente volveré. 
Besos. Yo sé que sentís lo mismo cuando las montañas de casa arden en llamas y nubes iridiscentes y la tarde cae lentamente.
Hendaye, diciembre 2013.

Carta desde Francia:

Papá, Mamá, buenos dias por la mañana, esta vez desde Francia.

Esta semana está siendo muy especial para mi. Sentaos que es un poco largo de explicar pero es una aventura de las guapas!

Empezaré por el principio. Os acordáis del video de Portugal? Éramos dos surfistas, Eric y yo. Eric fue el primer europeo en entrar en el WCT. Bla, bla, bla. Cuando tenía 15 años eso me habría impresionado. Ahora lo que me impresionó fue lo que me dió.

¿Cómo sabía él que me gustaría tanto lo que hace? Coge olas grandes. Monstruos de mar abierto, de aquellos que rompen sobre rocas con nombre de barco hundido. Pero los nombres de los lugares no importan. Lo que importa es él que sin conocerme me llevó a Gethary, al inside de Parlementia, que es una de esas olas que yacen en el imaginario de los surfistas porque ahi surfeaba Miki Dora.

Y cogí las olas más grandes de mi vida. No lo habría hecho si no fuera porque iba con Eric. Sabía que podía comerme todas las espumas del mundo y que él me sacaría de allí. Lo que no sabía es que sería capaz de estar ahí, de lanzarme al vacío. Las olas no eran realmente tan grandes. Bueno, para vosotros seguro que sí, me habríais matado y os hubiera dado un mal si hubiéseis visto la bahia y como el mar se deshacía en cada rincón.

Pero a mi me gustó mucho. No os puedo explicar como es abundante la belleza de estas olas.

Las personas que cogen olas grandes no lo hacen para demostrar nada, ni siquiera es por la testosterona. Es por la belleza que encuentras:

Las gotas de agua son partículas minúsculas pero se juntan en masas incongruentes para nuestra mente. Las ondulaciones creadas son siempre hermosas, forman espirales perfectas, sean pequeñas roscas mediterraneas o bombas explotando sobre una lastra a dos km de la costa. Sin embargo, la ensoñación de ver una ola de medidas tan descomunales, de volar por los aires con ella, está en el rango de la locura inhumana, pero la locura es necesaria cuando todo lo demás es estúpido.

Este hombre, Eric, me ha regalado una perspectiva del mundo que desconocía. La belleza de las cosas efímeras, del presente. Es lo más perfecto que hay.

Abrí el Caminar de Thoreau para ver qué palabras saldrian al azar:

Mi deseo de conocimiento es intermitente, pero el de bañar mi mente en atmósferas ignoradas por mis pies es perenne y constante.”

No tengo más palabras que escribiros. Ojalá pudiera enviaros un pequeño pedazo de la magnificiencia que mis ojos captaron en Avalanche. No puedo, no hay palabras ni nombres que encapsulen tanta fuerza ni lo que fuera que en ese momento nadara en la bahia de Gethary. Dorado y explosiones apasionadas. La calma del atardecer, la lisura de seda, el horizonte vacío. Los gritos de placer de los surfistas.

Somos animales. Y no pondré nombre a una de las pocas cosas que todavía es pura y animal. Bestial y sólida, aunque sea de agua. Lo dejaré todo en blanco porque poner nombres es apropiarse de las cosas y son las olas las que se han adueñado de mi. Casi que lloraría de emoción pero no lo haré, simplemente volveré.

Besos. Yo sé que sentís lo mismo cuando las montañas de casa arden en llamas y nubes iridiscentes y la tarde cae lentamente.

Hendaye, diciembre 2013.

13 7 / 2012

The first interview I did for this blog, but that had to stay in the backstage because of some delays.

Hope you all enjoy it! It was a very fulfilling conversation, and I hope that furthermore stories will come from the amazing source Jesper is!

Cheers!